
Producto del zumo de la oliva, el aceite de oliva se consume directamente virgen y crudo lo que lo diferencia de los demás aceites. Tiene innumerables propiedades que benefician a personas de todas las edades entre las que destacan la mejora del funcionamiento del estómago, páncreas, sistema endocrinológico y sistema circulatorio; éste último, muy beneficiado por sus propiedades anticoagulantes y, al contener grasas no saturadas se incrementa el colesterol bueno (HDL) y desplaza el colesterol malo hacia el hígado para su posterior eliminación. También sirve de tónico y protector de la piel, puede ser usado como laxante (basta tomar una cucharada en ayunas).
Durante la niñez el aceite de oliva ayuda a prevenir la obesidad infantil, ya que las células adiposas crecen durante los primeros años de vida y una vez desarrolladas, no pueden ser eliminadas. Al controlar y limitar la cantidad de grasas saturadas, se previene la obesidad infantil, tema muy importante, ya que un niño obeso tiende a ser un adulto obeso.
Contiene antioxidantes naturales (vitamina E), muy recomendando durante la infancia, embarazo (ayuda a fijar el embrión al útero) y ancianos principalmente, estimula el crecimiento y ayuda a la absorción de calcio y la mineralización.
El aceite de oliva contiene ácido oleico que inhibe las moléculas asociadas al dolor y la inflamación, actuando de manera similar al Ibuprofeno (analgésico), pero en dosis más bajas.
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